jueves, 23 de diciembre de 2010

Toleranz ist tot

por Macarena Rocío Perez

Cada tanto, se estima que 5 o 6 veces por año, se recibe un llamado que nos informa que algún allegado ha muerto. En este caso, me tocó a mí ser la comunicadora de tal mensaje y me pareció atinado poder plasmar la íntegra conversación con mi madre en las próximas líneas…

-Ma, te llamo rápido porque estoy con el celular

-¿Pasó algo?

-Sí ma, es complicado, las cosas venían mal desde hace mucho, al fin y al cabo creo que era lo mejor para todos, ella estaba sufriendo y bueno…

- No me asustes Macarena, ¿Se murió alguien?

-Sí ma, se murió Tolerancia

Mi madre colgó el teléfono. Estaba devastada. Puedo contarles la historia de Tolerancia si quieren, era una gran amiga de la familia…

Tolerancia fue una mujer muy querida. Era de esas viejas que andaban con delantal por el barrio, iba en pantuflas rosas de toalla al supermercado acompañadas de medias tres cuartos amarillas, le faltaban algunas muelas pero sonreía sin descuido. Era simpatiquísima, medio regordeta y con los tobillos que no le daban más. A veces se olvidaba puesto el rulero, un personaje Tole. Siempre gozó de buena salud. Tole era de esas que aceptaban al otro, ¿viste?, lo escuchaba, daba opinión sin ofender, nunca se anteponía a nada porque… no le molestaba nada. Nunca le molestó que use escarba dientes en su cara, que moje el pan en la salsa de la cacerola, ni siquiera que le haya dicho que el judaísmo era una religión absurda sabiendo que su padre era rabino de la sinagoga de por acá. La mina parecía que se había tirado un tarro de vaselina encima, le resbalaba todo. Pero Tole se puso grande y algunas cosas le empezaron a molestar, pero por su costumbre a no alzar la voz, se quedaba callada. Entonces empezó a engordar, la pobre se bancaba todas y procesaba su angustia morfando… pura transferencia de patologías. Pero ya llegaba un punto en que tole no soportaba los defectos del otro y seguía lastrando… y bueno aguantó hasta que explotó… ergo, se murió. Nos tomó a todos por sorpresa, así que me crucé al doctor de en frente, acá vamos todos con él porque le tiras unos mangos y te firma los certificados, y me dijo que la real causa de la muerte de Tolerancia no fueron las arterias obstruidas con grasa sino que fue El proceso de individuación del humano. Me quedé boquiabierta y le pagué lo correspondiente al doctor porque claro, él no iba a romper el $ecreto profe$ional por nada.

Basado en una historia real.

Soy de esas personas que se presentan y hablan de sus defectos indiscriminadamente. Muchos me conocen más por defectuosa que por virtuosa, y siempre cometí el error de presentarme como Intolerante. Y digo que es un error or el hecho de que TODOS somos intolerantes, porque a fin de cuentas (como ya les conté) ¡La tolerancia se murió! Sincerémonos, reconozcamos que pertenecemos a una sociedad individualista que solo se actúa en función a fines personales y que se tiene en cuenta muy poco al otro. Nos estancamos en un discurso que reproducimos una y otra vez en nuestras mentes y no nos permitimos salir de allí y cuando aparece en el plano EL OTRO, con su discurso total o parcilamente opuesto aparece la intolerancia. Me atrevo a considerarla como consecuencia directa del individualismo. Y como si esto fuese poco el mismísimo concepto de tolerancia ha cambiado completamente, en el inconsciente colectivo la tolerancia se considera la capacidad de soportar los defectos (o aquellas virtudes que no condicen con las nuestras) ajenos hasta que nuestra paciencia diga ¡BASTA! Es decir, que cuando somos tolerantes… solo estamos postergando la intolerancia.

No nos mintamos más cuando nos llamamos tolerantes a nosotros mismos, o vamos a terminar obesos y con las arterias obstruídas como la pobre tole.

¿Dónde empieza el instinto asesino?

por Macarena Rocío Perez

Generalmente, el individuo en soledad es el ser más bueno, virtuoso, sensible, honesto, justo, compasivo, comprensivo, bello, ubicado, altruista, poderoso, capaz, y claro, el más tolerante que existe sobre la faz de la tierra. Nuestra conformidad con nosotros mismos nos lleva a un grado de elevación tal que hasta nos creemos capaces de dominar hasta al último animal vivo que repte sobre la superficie terrestre. De ahí arriba, cuando estamos solos, no nos baja nadie… Ah! Nada mejor que la autocomplacencia… Paréntesis, ¡Qué lindas tengo las uñas hoy!

Sin embargo esta realidad se ve modificada cuando se nos toma con unas pinzas por la cabeza, (cual jueguito de los peluches, muy ‘90s) y se lo coloca al individuo en sociedad. Sociedad… nunca dejó de asustarme esa palabra. Es ahí, en ese momento, en que se pone a prueba cuan genuinas son esas cualidades del ser o, mejor dicho, esas construcciones imaginarias y caprichosas productos del narcisismo individual que solo existen en nuestras mentes.

Cuando la pinza nos suelta en ‘el tenebroso nicho de depredadores salvajes’ se nos enfrenta con otro individuo que hasta hace instantes, también era el ser más bueno, virtuoso, sensible, honesto, justo, compasivo, comprensivo, bello, ubicado, altruista, poderoso, capaz, y claro, el más tolerante que existe sobre la faz de la tierra. En este encuentro, que se produce por una cuota de casualidad y otra de causalidad, se genera el primer contacto: El visual. Este contacto comienza a basarse en “El Prejuicio” condicionado por una serie de factores socio-económicos y culturales que nos atraviesa tanto a nosotros como al que tenemos en frente. Nada más tenebroso que enfrentarse a la mirada ajena. Esta suele estar caracterizada por una subida de cejas y un inmediato pestañear, un levantamiento de cabeza exhibiendo nuestro mentón a quien está enfrente descubriéndose así una mueca con la boca que implica contraerla y dirigirla hacia un costado mientras la mirada insinúa disgusto e indiferencia.

Después de ese seguimiento de pasos ineludibles, el individuo se voltea y finge no haber visto nada… Pero todos sabemos muy bien, que basta tan solo una instantánea mirada como para descubrir hasta dónde es que nació la tía abuela del desconocido de enfrente y hasta cuanto ácido láctico le corre por los huesos. Y además sabemos muy bien que todos fuimos entrenados para saber si nos miran o no (Gracias a la querida Era de la Imagen by Fotolog & Facebook) y que somos una especie perceptiva… Aún no entiendo esa necesidad de intentar disimular, cuando el cruce de miradas ya se efectuó. Una de las teorías que me ratifica que todos, la gente en general, es parcial o totalmente imbécil.

Retomando el tema anterior, por algún extraño motivo, esta prueba ha sido sobrepasada por unos pocos (Por no decir que la cantidad es nula) Ahora, ¿Por qué motivo se produce esto? Podemos encontrar varias raíces en el problema. Ambos individuos chocan con la realidad. Su sueño de que son las mejores personas del mundo quedó atrás en un pasado inerte que los consumió en algún momento y que ya dejó de ser. Al enfrentarse con otros ven que no están solos en la tierra y que quizás su deseo de conquistar el mundo se vería frustrado.

Ante el individuo que se le antepone, y una vez que ya el prejuicio se ha elaborado, urge una nueva etapa: La comparación. En esta etapa se pone a prueba si quien tenemos en frente puede alcanzar nuestra magnificencia. Vemos entonces, que quien tenemos en frente tiene piernas más tonificadas, nariz más recta, y mejor auto. A este pensamiento le sucede otro que dice que esa persona JAMÁS va a tener el grado de intelecto que tiene uno, y que seguramente su vida puede estar llena de cosas materiales pero que no es feliz. No tiene a nadie quien lo ame… Bueno uno tampoco pero es feliz igual porque está más cerca que el de enfrente de encontrar a alguien que lo haga. Y en ese entonces, sale del auto un espécimen similar a Brad Pitt que toma por la cintura al individuo de enfrente y ahí es donde nuestro instinto asesino empieza y dónde nuestras miserias salen a la luz. Es en ese instante en que dejamos de ser buenos, virtuosos, sensibles, honestos, justos, compasivos, comprensivos, bellos, ubicados, altruistas, poderosos, capaces, y claro, los más tolerantes para pasar a ser: un salvaje más de la especie.



Prefacio. 'Cuándo la intolerancia a la existencia de ciertos individuos se traduce en impulsos asesinos'

por Macarena Rocío Perez

Podés creer, el otro día me dijeron intolerante… ¿Intolerante? ¿YO? Pero a ver, decime, vos, pedazo de insuficiencia mental andante… ¿Que entendés vos por intolerante? ¿No te das cuenta que la intolerancia se trata de otras cosas de mayor magnitud? Justo, YO, que nunca generé conflicto cuando otros no pensaban como yo lo hacía... excepto claro, esa vez, en que me dijeron que el Matrimonio Gay era un avance en la sociedad… ¿A vos te parece? ¿Un avance? Ahí sí, no me quedó otra opción… tuve que golpear al que me lo dijo… solo para ver si entendía que el matrimonio entre personas de un mismo sexo es una calumnia, que desprestigia al matrimonio natural, vos viste como es esto… Ah sí, y esa vez en la que me habían dicho que Liam Gallagher era un ícono representativo de la música mundial...¡¡¡LIAM GALLAGHER!! Decí que no mencionaron a la lacra de su hermano, sino lo hubiera escupido el doble…Bueno y también esa vez, en la que me dijeron que era mejor tomar mate con edulcorante, ¿Qué tipo de persona puede ser la que toma mate con edulcorante? ¿Vos me entendés no? ¿Qué hace uno en esa situación? Lo tenés que matar. Le tenés que colocar una bala en el centro de la cabeza y que no hable más, que la habitación quede decorada de los sesos del pedazo de infeliz que se le ocurre decir semejante estupidez, porque si se le permite hablar a gente que piensa así, imaginate, VOS IMAGINATE, de lo que va a ser esto en unos años… Ahí lo tenés, representa idóneamente la situación del país hoy en día.

Me dijeron INTOLERANTE a mi, que me banco todo lo que me hacen. Que me guardo todo, y en algún momento.. exploto! Uno no puede acumular todo, porque después, te pesa la vida. Ponele, el otro día me pidieron que levante el lápiz Staedtler HB de mi compañero que se había caído, que estaba al lado de mi pie. ¿Qué tipo de excusa es esa? ¿La proximidad es una excusa? No lo levanté, yo no pido que los demás hagan cosas por mi, si se le cayó es porque él lo provocó y yo no tengo porque andar pagando las consecuencias de sus acciones. O también, el mismo día en el que fue la situación del Staedtler HB, estaba escribiendo mi evaluación, y un inepto, porque solo los ineptos le van a preguntar cosas a las profesoras cuando estan en exámenes, se levanto con dicho propósito y me movió el banco justo en el momento en que ustaba usando mi corrector. ¿Que resultó? Mi evaluación llena de liquid paper, y no, no tuve más remedio que decirle a la profesora que dicho compañero que se levantó a preguntarle algo, se había copiado todo el examen y había sacado un par de hojitas, no... no lo iba a dejar pasar así de fácil.

Yo sé que vos me entendés, no me pueden llamar intolerante por esto.. ¿A vos te parece? Lo mio no es intolerancia, lo mio es una respuesta absolutamente esperable de alguien que puede tolerar ciertas cosas.. pero todo tiene un limite, mi tolerancia entonces, también lo tiene. Y decí, que tiene límites extensos.. vos imaginate.. El otro día me pidieron que copie y pegue un enlace en Twitter, y ni me quejé!